Un ganso te enseña el secreto del éxito.

Una tortuga gigante, maestra de kung fu, elige a un oso panda gordo, torpe y flojo como guerrero del dragón.

 

Lo que quiere decir que es el elegido para recibir el pergamino con el secreto del nivel máximo del kung fu.

 

 

Cuenta la leyenda que el que posea ese pergamino, dispone de un poder inmenso y además será el único capaz de proteger la aldea en la que están.

 

Pero el pandita era solo un aficionado del kung fu que se había dedicado a hacer fideos chinos con su padrastro.

 

Imagínate, si no podía subir las escaleras del templo sin parecer que se moría por falta de oxígeno, 

 

¿Cómo iba a ser capaz de proteger la aldea entera?

 

 

Por supuesto que los 5 grandes maestros del kung fu que habían estado entrenando toda su vida con la esperanza de que alguno de ellos fuera “el elegido”, se sentían indignados con la decisión de la tortuga.

 

Como viene de camino a la aldea el villano de la historia que quiere vengarse de otro maestro del kung fu por un asunto del pasado que quedó pendiente entre ellos,

 

Apuran la cuestión del elegido dándole al panda el misterioso, poderoso y milenario pergamino para que obtenga el poder de vencer al villano.

 

Pero cuando el panda logra abrir el famoso pergamino ese, se da cuenta de que no hay nada escrito en él.

 

Es tan solo un papel brillante en el que se ve su propio reflejo.

 

Nada de secreto mágico del poder supremo.

 

 

Menuda decepción.

 

 

Entonces el panda se va resignado, pensando que no vale para nada, que el kung fu no es lo suyo y que fue muy tonto por creerse el cuento de ser el elegido.

 

En eso se encuentra con su padrastro que, por cierto, es un ganso. Creo que no te lo había mencionado.


 

Y  para levantarle un poco el ánimo, el ganso le dice:

 

—Tengo que contarte algo que nunca te he dicho.



 

Se crea un silencio de suspenso y luego continúa:



 

—El secreto de mi famosa sopa de fideos es…que no tiene ningún secreto.

 

—¿Qué me dices???? ¿Cómo que no hay una fórmula secreta de tus fideos?

 

—No la hay. Lo especial de la sopa es creer que es especial.

 

 

Toma ya.



 

El panda comienza a conectar los puntos y descubre que el secreto que guardaba el pergamino no tenía que ver con ninguna técnica milenaria del kung fu, sino con creer en sí mismo.

 

Entonces se regresa corriendo al templo y logra vencer al tigre malvado que se sabía todas las técnicas del kung fu y que había entrenado toda su vida para ser el mejor.



 

Fin de la historia.



 

Bueno, ya que te hice el gran spoiler, mejor no te digo el nombre de la película, aunque puede resultar obvio.



 

Espera.

 

A mí tampoco me gusta que me hagan spoiler, pero por algo te la conté.

 

Quería que vieras que si un panda gordo, flojo y torpe puede ser el gran maestro y guerrero del kung fu,

 

Tú recontra puedes ser la empresaria exitosa que quieres ser.

 

No necesitas fórmulas, estrategias ni trucos.

 

Lo que necesitas es creer que ya lo eres.

 

Así de simple y así de complejo.



 

Tu negocio te eligió a ti para mostrar tu magia al mundo. No importa si todavía te faltan cosas técnicas por aprender.

 

Porque si no te lo crees, da igual que seas una enciclopedia andante. No vas a vender por eso.

 

 

Vas a vender cuando te metas en el personaje de la empresaria que vende.


 

 

Con azul,

Cari.

 

 

 

P.D: Sin mentalidad no existe negocio ni copy que valga.

 

P.D.2: “No hay un ingrediente secreto. Eres solo tú”.